“Aquí no hay ninguna estafa. A quienes me están denunciando y escrachando les devolví dinero hasta la semana pasada”, aseguró Diego Ovejero, el abogado que está siendo investigado por una presunta maniobra que habría perjudicado a ahorristas que aportaron fondos para operaciones de compra y venta de azúcar.
El hombre, que asegura ser un reconocido empresario del sector, rompió el silencio. Explicó que decidió hablar recién ahora porque, según sostuvo, estaban afectando su imagen y la de su familia. Por recomendación de sus defensores, Macario Santamarina y Gonzalo Ascárate, brindó una entrevista a LA GACETA en la que expuso una versión distinta de los hechos.
“Mi hijo no es un delincuente”: el rol de la madre de Ovejero en la causa de la estafa por más de $740 millonesOvejero aclaró cuál es la actividad que desarrolla. “Desde hace años estoy vinculado al sector. Primero trabajé como comisionista y después decidí crecer. Por eso, aprovechando los contactos que tenía, comencé a realizar inversiones”, señaló. “Las personas que me aportaron dinero sabían perfectamente lo que hacíamos y durante mucho tiempo recibieron buenos rendimientos. Basta con preguntar en la calle y se darán cuenta”, añadió.
“El problema es que en 2025 el precio del azúcar cayó muchísimo. Recién ahora está recuperándose y el negocio comienza a repuntar. Pero la campaña que están haciendo en mi contra lo único que logra es perjudicarme. Incluso sigo recibiendo llamados de personas interesadas en invertir porque nunca tuve inconvenientes con ellas”, afirmó.
Presunta estafa por más de $740 millones: el caso genera tensión en el sector azucareroEl abogado también sostuvo que él mismo fue víctima de maniobras irregulares. “Una de las personas que hoy me denuncia me entregó cheques para que pudiera cumplir con determinadas obligaciones. Pero esos valores no tenían fondos. Ahora resulta que yo soy quien lo perjudicó. Ese señor nunca tuvo intención de invertir en azúcar; me prestó dinero porque se dedica a ese tipo de operaciones dentro del sistema financiero paralelo”, indicó.
Durante toda la entrevista, Ovejero insistió en que no estafó a nadie y que, por el contrario, fue engañado por terceros. “Hay un empresario santafesino que me pagó con cheques falsos un importante cargamento de azúcar. Esos son los documentos que ahora quieren hacer creer que entregué yo. El único estafado soy yo”, afirmó. “Se llama Germán Darío Bustos y, tiempo después, me enteré de que integraba una banda que robaba en countries de Santa Fe”, agregó. “Me perjudicó con tres equipos de azúcar que hoy tendrían un valor superior a los $66 millones”, sostuvo.
Ovejero también aseguró que nunca dejó de pagarles a sus acreedores. “Solo les pedía tiempo para ponerme al día. Algunos aceptaron y estoy cumpliendo con los compromisos asumidos. Otros no y fueron directamente a la Justicia para denunciarme penalmente. Mantienen las demandas a pesar de que les estoy devolviendo el dinero que me entregaron”, expresó.
Ahorros perdidos, familias quebradas y un intento de suicidio: el costado más dramático de una causa por estafaEl abogado se mostró molesto por las consecuencias que generó el conflicto, que atribuyó reiteradamente a la crisis que atravesó el mercado azucarero. “Durante este tiempo soporté todo tipo de amenazas por parte de algunas de estas personas. Me escracharon públicamente y atacaron a mis padres, que no tienen nada que ver con este asunto”, señaló con la voz entrecortada. “Todo el mundo sabe quién soy, las cosas que hice y las que sigo haciendo. Jamás tuve problemas con la ley. No tengo antecedentes y siempre cumplí con mis obligaciones”, aseguró.
Las cifras
También cuestionó las cifras que trascendieron en torno al caso. “Los montos de los que hablan están inflados por los abogados que contrataron. Es imposible que se manejen esos valores. Tampoco existen muchas más víctimas. Como mucho puede haber dos personas más, que fueron leales y entendieron que en este negocio se puede ganar o perder”, afirmó.
Presunta estafa con azúcar: cuál es la postura del abogado del denunciadoPor último, valoró que la causa haya pasado a la órbita federal. “Ahora estoy más tranquilo porque el expediente fue remitido a la Justicia Federal. Los que deberían preocuparse son quienes me denuncian, porque tendrán que justificar el origen de los fondos que ahora reclaman”, concluyó.